Presentación del Proyecto

En el marco de proyectos anteriores, hemos encontrado numerosos ejemplos de relaciones entre lo literario y lo audiovisual cuyo componente esencial no es, o no es exclusivamente, lo narrativo. Como ha estudiado José Antonio Pérez Bowie, la existencia de un cine lírico exige la atenuación de lo narrativo. Una de las consecuencias de esta atenuación, en especial en las construcciones de tipo vanguardista, es la visibilización de los materiales con los que están elaboradas, poniendo de manifiesto de formas a veces provocadoras -“heréticas”, dijo Ramón Gómez de la Serna- la pertenencia de géneros y medios a instituciones culturales (Peter Bürger), a sistemas dinámicos (Even-Zohar), así como el problema, básicamente occidental, de la “partición de las artes” (Jean-Luc Nancy). En la actualidad, el problema planteado por la Vanguardia sigue teniendo vigencia: la división de la crítica ante Los pasos dobles (2011), de Isaki Lacuesta –que integraba lo literario, lo audiovisual y las artes plásticas en una sola obra de esquema narrativo, pero no basado en lo causal-, tenía mucho que ver con la definición de la obra para la crítica: ¿se trataba de una película narrativa para sala cinematográfica, o una obra de carácter experimental para el museo?

Cada vez son más los autores que se mueven entre distintos medios e instituciones, a veces realizando obras de carácter claramente intermedial (piénsese, por ejemplo en Los caminos de Kiarostami, donde integra cine, poesía y fotografía, o en su trabajo límite -¿dónde exhibirla, cómo exponerla?-, 24 frames), o bien realizando obras pensadas para una institución específica -por seguir con Kiarostami, películas de ficción para festival con la vista puesta en la sala cinematográfica, exposiciones de fotografía, instalaciones museísticas, o libros de poesía-. Otro ejemplo podría ser el de John Berger, novelista, ensayista, guionista y dibujante que entiende la relación entre imagen y palabra como coordinada y no subordinada: un ejemplo podría ser su Cuaderno de Bento, donde los dibujos que aparecen no son ilustraciones del texto, ni el texto los explica, sino que textos e imágenes son interdependientes, siguiendo el camino que ya había inaugurado con los libros que publicó en colaboración con el fotógrafo Jean Mohr. En esta linea, habría que citar la obra del autor nigeriano-estadounidense Teju Cole, desde las referencias intermediales presentes en su novela Ciudad abierta hasta las relaciones entre texto y fotografía en Cada día es del ladrón, o en Punto d’ombra.

Podrían ponerse muchos más casos de autores actuales que se mueven entre medios e instituciones diversas. Uno de los objetivos de este proyecto es identificar la mayor cantidad de ejemplos posibles y significativos –sin ceñirnos a la estricta contemporaneidad- y analizar sus propuestas intermediales atendiendo a las condiciones pragmáticas de su producción-recepción. La presencia en el proyecto de medievalistas –que se ocupan, entre otras cosas, de programas iconográficos, iconotextos y libros miniados- proyecta su intención hacia una posible vinculación de lo intermedial con la antropología del arte, en la medida en la que, como plantea Hans Belting, “el deseo de imágenes precede a la invención de sus respectivos media”.

Ante la posible deriva del término “intermedialidad” –la amenaza de convertirse en un “concepto paraguas”, como decía Irina Rajewsky-, y su más que posible confusión con el término “interartístico”, la inclusión del concepto de institución permite pensar estos fenómenos en un ámbito pragmático y por lo tanto historizable. Por lo que se refiere a la institución, adoptamos el término en relación a dos vertientes complementarias. Por un lado, el referido a las cristalizaciones que sustentan las prácticas literarias, audiovisuales y artísticas (mecenazgo, industria editorial, industria audiovisual, museos, centros de arte y instituciones culturales en su conjunto). Por otro, a los procesos que condicionan las prácticas estableciendo sus géneros, instituyendo, como mecanismo activo, las bases de legibilidad cultural de las producciones literarias, audiovisuales y artísticas. En esta doble dimensión, cristalizada y normativa, concebimos una idea de institución que se remite a fuentes teóricas combinadas: los conceptos de “institución arte” e “industria cultural” en la Escuela de Frankfurt; el concepto de “campo cultural” de Pierre Bourdieu, y el de “polisistema”, de Itamar Even-Zohar. Nuestro objetivo, por tanto, a partir del estudio de casos, es el de intentar establecer una metodología para el análisis histórico de los fenómenos intermediales.